Las consecuencias de no pasear a tu perro

Últimamente muchos de mis clientes me dicen, en la evaluación y entrevista que llevo a cabo, que no sacan al perro de forma regular porque tienen un jardín muy grande. Es un grave error, y te explicaré por qué afecta negativamente al bienestar de tu animal de compañía.

Son muchos los que piensan que por no sacar un día al perro a la calle no pasará nada. Qué equivocados están. Muchos me indican que con que camine y se despeje por su enorme jardín es suficiente. Tampoco. Los que quieren educar bien a su cachorro de border collie, por ejemplo, nunca deberán privarle de los paseos diarios. Yo vivo en una masía de 3.000 metros cuadrados de terreno, y los saco mínimo dos veces al día por su bienestar, aunque lo recomendado son tres veces mínimo.

Los beneficios que da el paseo diario.

Los perros han de salir a diario para sentirse bien con ellos mismos y mantenerse sanos. Imagínate que estás en prisión y no te permiten salir al patio a dar unas vueltas o lanzar unas canastas, si hay la posibilidad. Aunque este era el ejemplo que ponía a mis clientes antes de la pandemia del Covid-19, ahora tengo un clarísimo ejemplo: el confinamiento. ¿Cómo os sentisteis cuando no podíamos dar una vuelta a la manzana? Nos tirábamos de los pelos. Por eso mismo sucede con tu perro, no sacarlo supone un sinfín de problemas de conducta y salud.

La sociabilización.

El perro es un animal social, por ello, requiere socializarlo y lo consigues sacándolo a la calle. Esto no quiere decir que debas forzar encuentros con otros canes duran vuestra caminata, ya que muchos perros son tímidos o miedosos y no toleran muy bien los acercamientos.

Sacarlo para que juegue con otros perros, ser acariciado por humanos, hacer presentaciones y olerse el trasero, pararse en cada árbol o arbusto a olisquear… todas las cosas que hace tu perro normalmente en el paseo le beneficia y ayuda a sociabilizarse. Aunque en una de estas no te hayas cruzado con ningún otro animal,no significa que tu perro no haya empapado de información de su entorno o de nuestros invitados al barrio.

Es de vital importancia dejar a tu perro pararse y olisquear lo todo durante el paseo. Cuando lo sacas a la calle no es para estar respondiendo mensajes del Whatsapp o atendiendo una llamada de tu amiga, sino que es por él. Así que deja de lado el aparato, no le tires de la correa ni le fuerces a continuar la marcha porque se trata de su tiempo, como tu tienes el tuyo cuando juegas, por ejemplo, a la PlayStation. Me da una tremenda rabia ver a gente paseando y desentendiendose de su animal o tirarle de la correa mientras está oliendo o hasta chupando un pipí. Es un perro, dejale chupar ese meado. Por mucho asco que te dé, es un perro y su comportamiento natural es chupar y oler pipís, que es dónde obtiene información del perro que ha dejado ese rastro.

Ejercicio físico.

Todas las razas necesitan un mínimo de ejercicio físico diario, esto no significa que deban siempre correr, con andar ya es suficiente. Una caminata les sienta de maravilla. Si, además, juega, interactúa y corre con otros congéneres gastará más energía.

Ten cuidado en sobre ejercitarlos, no estés lanzándole la pelota ya que hay ciertos perros que crean una dependencia negativa a este juguete. Siempre recomiendo antes un buen paseo caminando, que 10 minutos corriendo detrás de un balón.

En el paseo puedes llevar a cabo algún ejercicio de estimulación mental, como puede ser un sembrado, es decir, tirar premios en el césped, hierbas altas o en una acumulación de hojas para que los encuentre. Para el perro, es más cansino estar 10 minutos olfateando que 30 minutos corriendo detrás de una pelota.

Estimulación sensorial.

En este punto todo el mundo peca. Son muchos quienes no permiten por falta de tiempo que su perro olisquee de manera adecuada el entorno, sometiendolo a continuos tirones de correa, convirtiendo en algo que debería ser placentero en un suplicio para ambas partes.

Es de suma importancia dejar al perro oler nuevos rastros y esencias que se encuentre durante el camino, se trata de estímulos que ayudan y aportan información. Por ello, es importante ir cambiando de rutas. Puedes tener la tuya establecida de la mañana antes de ir al trabajo, pero es recomendable ir cambiando para que experimente nuevas sensaciones a través de su olfato.

Imagínate cada día ver en tu TV el mismo capítulo de tu serie favorita. Creo que lo he dicho todo. Así que, por su bien cambia de rutas, caminos y ofrécele alternativas nuevas. Además, en el paseo aconsejo pararse un poco para permitir al perro estirarse, que experimente o se broce al sol y trabajar la calma.

Establecer o reforzar el vínculo afectivo.

Salir a pasear de forma diaria permite estrechar lazos, crear un fuerte vínculo entre el animal y el humano. No es suficiente con «darle amor». No, de ninguna manera. Tu perro necesita tener las necesidades básicas cubiertas para tener confianza y poder crear y establecer un fuerte vínculo afectivo.

Consecuencias negativas de no sacarlo.

Si todavía piensas que no pasa nada si por un día no sacar a tu perro a la calle, no te preocupes que ahora van las posibles secuelas de no hacerlo.

Problemas de comportamiento.

La inconsistencia en los paseos generan ansiedad y estrés al perro. Recuerda que el perro necesita previsibilidad en su vida para tener una sensación de control de la misma. Los cambios comportamentales que puedes apreciar, porque siempre vamos a apreciarlo cuando nos afecta a nosotros y no antes, son destrozos en la casa, vocalizaciones excesivas (aullidos y ladridos molestos para los vecinos) e incluso con respuestas agresivas a miembros de la familia y otros animales, todo ello debido a un aumento del estrés.

Problemas en su salud.

El no darle una actividad diaria para que gaste esas calorías ingeridas a través de los alimentos hará que tu perro gane peso, incluso puede llegar a ser obeso. Es decir, generará problemas en sus articulaciones, cardíaco y/o diabetes , por lo que deberás visitar al veterinario de forma más asidua. No solo repercute en la salud de tu perro, sino también en tu bolsillo.

Problemas de sociabilización.

Un entorno empobrecido de estímulos y la falta de contacto, tanto con otros perros y/o animales y humanos, puede generar cambios negativos en tu can: volviéndose arisco, antisocial, reprimido e incluso agresivo cuando antes no lo era. Estos problemas de sociabilización se irán agravando en vez de irse de la igual manera de como llegaron. Ten cuidado, que puede llegar a un punto de no retorno.

El paseo ideal.

Como he indicado al principio del artículo, los perros necesitan previsibilidad, rutina y un mínimo de dos a tres paseos diarios. Soy realist. Muchos, me incluyo, por culpa de nuestros trabajos no podemos regresar al mediodía a casa para comer y darles otro paseíto. Por ello, siempre digo de dos a tres mínimo en diferentes franjas horarias (primera hora de la mañana, mediodía, tarde/noche).

Según la condición de tu perro.

También según la condición del perro, yo tengo tres de los cuales uno sale muy poco ya que Hook tiene tiene 17 años y su salud no se lo permite como antes. Otro, Cheo un American Bully, tiene problemas en sus articulaciones, por lo que las largas caminatas tampoco le sientan bien. Para acabar con el joven Reis, un pequeño petardo que tiene la misma energía que un niño con hiperactividad.

Deberemos tener en cuenta su edad, la salud y la raza para cubrir su necesidad. Yo paseo a mis perros de forma individual para prestarles la atención y cubrir les las necesidades de manera personalizada.

¿Durante cuánto tiempo?

Cada paseo debe tener una duración mínima. Siempre aconsejo 30 minutos como mínimo. Sin embargo, siempre se lo hago de una hora. No todos disponemos de tiempo, por ello al menos uno de los tres paseos debe ser de una hora. Así que, por la mañana puede ser de 30 minutos, al mediodía de 45 minutos para acabar con un largo paseo de una hora por la tarde/noche.

Qué hago cuando llueve.

Muchos me dicen que su perro no le gusta la lluvia y por eso no salen en todo el día, en algunos es verdad otros no. En realidad al perro le da igual la lluvia, es por nuestra culpa como tutores y referentes del animal que ha generado aversión a la lluvia.

Reis al principio, cuando era un cachorro, tenía miedo porque no entendía qué era ese fenómeno atmosférico. Pero, gracias a mi determinación y a positivizar los paseos cuando llovía, ahora le da igual, hasta se queda fuera mojándose sin importarle demasiado. Si tu perro ya ha establecido ese estado desagradable en sus sesgo cognitivo, adquiere un chubasquero de perro para que se vaya habituando. Si tu perro tolera la manipulación, te aconsejo que adquieras este chubasquero integrado. En cambio, si no es así mejor este otro menos invasivo.

Es normal que en días de mal tiempo se acorte la duración del paseo, por ello debes suplir el ejercicio físico no cubierto en este con juegos cognitivos dentro de casa.

No te olvides de comentar, tu opinión nos importa.

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